Être autrement (ser de otra manera)

Estoy cambiando de piel como buena serpiente que cambia de ciclo. Y aunque es en gran parte el frío de este invierno lo que me está descascarando, leo en eso una necesidad de renovar. Y si, me doy cuenta del deseo de cambio que me recorre por dentro y por fuera, un afán por ser diferente a lo que soy, a lo que he sido, a ser autrement…..
Y de pronto me asaltó la duda existencial (que me asalta tras cada esquina a todo esto) del verdadero sentido o lógica de esta resolución de cambio de ciclo…. ¿es qué se puede ser diferente?, ¿es qué es el problema amarse distinta, o indistintamente amarse?, ¿y es qué he dejado, por lo demás, en algún momento de esta vida de cambiar, de evolucionar, de mutar?...
Puedo distinguir los legítimos deseos de ser una mejor persona, -de crecer a través del cambio, ojala hacia lo positivo-, del rechazo a lo que se es, o más precisamente, a lo que se es en un momento determinado (de la vida, del mes o del día…). Y bueno, si siendo “esto” que soy, -que me espanta o me maravilla según-, he visto, recorrido, vivido, conocido, amado, odiado, reído, llorado, en este extravío sublime que ha sido mi vida hasta ahora (y que tanto agradezco) … por qué este afán de querer vivir autrement?...
Esta fría noche caminé por el costado del Père Lacahise hasta mi casa…. Venía de tomar un chocolate con una amiga, y de una conversación que acompañaba mi pensamiento. Y en la marcha vislumbré claramente el por qué de este bloqueo emocional y creativo de meses: el año pasado perdí todas las certitudes que me tenían en pié. Viví una especie de terremoto grado supremo, que sepultó creencias, emergió miedos y fantasmas, reafirmó sentires, instintos, y que me situó hasta hoy en un nudo de escombros atravesados en mi conciencia y corazón. Me despojó de ciertos elementos que formaban parte de mi raíz vital, que me sustentaban, me protegían, y me embellecían. Y entonces simplemente perdí mi seguridad y orgullo de ser lo que era, lo que soy. Dolores en distintos ámbitos minaron mi fe en mi misma, y la frágil seguridad en la que me mantenía suspendida. Y de eso sólo podía surgir miedo, un miedo tal a todo que me inmovilizó en un letargo sin fin hasta hoy.
Siempre me alegra y alivia descubrir el por qué de mis procesos, el concluir las razones detrás de los sentimientos (o los sentimientos que explican las razones). Y este lendemain de año nuevo me siento renacer. Propósito para el año: con paciencia ir re-construyendo la autoestima tan esquiva en mi biografía, pero a la que he sentido en algunas etapas de la misma, y que por tanto conozco y me conoce (nos conocemos). Que por tanto está ahí.
Es decir, no ser autrement, sino aprenderse y amarse autrement…
Salir del capullo del miedo, desplegando alas de mariposa encantada con su nueva capacidad de volar.